¿Es
concebible hablar del libro electrónico? Pues parece
que sí. Se nos antoja un engendro al mejor estilo Frankenstein.
Va tomando forma física y ya comienza a andar por el universo
intelectual.
Lo que comenzó siendo hace “un rato” una posible
solución para dejar de cortar árboles para la obtención
de papel se nos antoja ahora algo bien diferente.
Para empezar,
queda “muy moderno” llevar un lector portátil
de libros. Estoy de acuerdo en que dejas más liviano el maletón
de viaje, pero de momento, me da miedo. -¿Y eso? Pues bien
sencillo: hasta ahora el único material que ha demostrado
conservar la información con el paso de los milenios es la
cruda y dura piedra. Además, se me ocurre otra ventaja: no
necesita conocimientos técnicos para producir herramientas
de lectura que descodifiquen sus intersticios. Es decir, a mimar
las bibliotecas porque el microfilmado resiste poco más de
100 años.
Si alguien quiere hablarme de los trabajos sobre el almacenamiento
masivo de datos sobre cristales, al mejor estilo de Superman,
le diré que los seguimos muy de cerca desde el 2000 en que
varios departamentos de nuestro CSIC andaban peleándose con
los átomos en un milímetro cúbico para introducir
billones de datos…¡y con éxito! Nueva conclusión:
¿discos blue-ray? No, gracias; son “muy antiguos”.
En lo
que ahora nos acontece lo único que se ha conseguido es una
nueva legión de seguidores que ven cómo su lector
queda demodé en un par de meses. No hablemos de Europa, ¡que
estamos en España! Soñar con suscripciones de unos
pocos céntimos y descargas inalámbricas (wifi, bluetooth,
3G), no es sólo una panacea es sentirse “diferente”…
No obstante, creo que debemos nombrar algunos de los dispositivos
que se van vendiendo por esos mundos con más o menos éxito
y que cada uno busque, compare, y medite su decisión si finalmente
decide invertir en una unidad: “Kindle” de Amazon, “Nook”
de Barnes & Noble, “I-River story” de I-River, “Reader
daily” de Sony, “Papyre” de Grammata, “Eee”
de Asus, y el Inves-book de Inves, empresa española, entre
otros con apellidos menos honorables.
Para los
tranquilos de espíritu vienen cosas interesantes como “Mirasol”
de Qualcomm que promete lectura contrastada a pleno sol y reproducción
de contenidos audiovisuales, “todo ello en color”…
Suena a otros tiempos de cuando tener una televisión en color
era una distinción social que presidía el territorio
de los salones.
En resúmen:
parecen unos dispositivos interesantes que nacen como consecuencia
de la investigación de penúltima generación.
Su uso no es discutible: es práctico y sencillo. Como siempre
aparecerán algunos que además de lectores lleven ducha
incorporada con barbacoa, y una pedicura automática como
pasa ahora en los teléfonos móviles. No obstante:
¡Bienaventurados aquellos que lean aunque sea en un lector
electrónico!
Poco a
poco van apareciendo libros en formato electrónico listos
para descargar, unos gratis y otros, no. “Ese es el dilema”.
Y ya puestos, escríbannos contando su opinión favorable
o desfavorable sobre este asunto. De una manera u otra todos estamos
afectados: escritores, editores y lectores.
J. C. Carrazón / Redacción ISIDORA, 2009. |
|